lunes, 28 de septiembre de 2009

De entre los muertos

Caminamos entre las hojas que caían de aquella gran pared
-ruinas quizás de tiempos idos y olvidados-

la vi señalar al lejano sol que ya de nosotros se ocultaba, descansaba plácidamente entre las estrellas que revoloteaban en él como los rapaces al caído en batalla, era una señal, de aquellas que rara vez se nos dan a conocer.

la miré fijamente por un instante...

-para ello no tenia razones, era tan solo complacerme de recorrer su belleza con la desdicha de mis ojos, que tanto horror han visto y hambrientos de belleza recorrían sus mejillas, blancas por el frió, iluminada por la tenue luz de luna.

-debemos descansar, mañana nuestro camino podremos seguir-me dijo con delicada voz.
desenvaine mi espada y la tendí contra una árbol viejo y roído, como si el tiempo no hubiese sido amable con él y ahora las hojas hacen caer hasta la que fue la mas firmes de sus ramas.

-es muy triste-

su dulce voz me brindo un suave sentimiento, pero ya no estaba en condiciones de pensar en flores y amores, tenia que llevarla de regreso al palacio de invierno.

-las musas no deben salir-repetían incesantemente mis pensamientos, pero ya era tarde para arrepentimientos...


¡debíamos llegar antes del quinto amanecer!

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