lunes, 27 de agosto de 2007

Nuevo Amanecer

En vuestro cielo me cobijo, bajo la dulce sombra de tu adiós, abandonando físicamente, triste porque de tus manos no podré en mucho tiempo aferrarme a tus caricias y al dulce aroma de tu cariño.

Más sé que de tu amor jamás me alejaré, de tu lado y tu vera podré siempre estar seguro, pues tu alma siempre conmigo y quienes más quisiste estará, gracias por todo lo que me entregaste, por tu valor a la vida, el amor hacia tus seres queridos y por sobre todo por ser la mejor persona de este universo.

Por eso renazco en tu luz y en vuestra sabiduría de vida, por eso desde ahora llamadme Sir Roque del Blanco Árbol, papito, mi lindo abuelo te juro que saldré adelante por mi familia, mi dulce amor y por quienes que de nuestra ayuda necesiten.

A la lucha nuevamente por el amor, ahora bajo tu hermoso cuidado, papito, simplemente gracias por todo, te quiero.

3 comentarios:

Apadeva Bastis dijo...

Me dio pena :-(
En estos caminos siempre perdemos a alguien, aunque eso no nos acostumbra al dolor. Adelante amigo, estamos contigo.

Armando Octavio de Guzmán dijo...

Lacrimosa dies illa
qua resurget ex favilla
Judicandus homo reus
huic ergo parce, Deus
Pie Jesu Domine
dona eis requiem

Amen

Lágrima Letrada dijo...

el amor.. en sí es una gran fuente de inspiración....

lindo poema