Mostrando las entradas con la etiqueta Saga: Los Truhanes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Saga: Los Truhanes. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de octubre de 2007

In Taberna (1607)


Primer Acto: Una botella de Oporto, su merced...


I


Dos y dos son cuatro,

y más: La Caída de la Máscaras;

perfecta ironía,

cansada membresía

al grupo de los desterrados.


Blasones caídos,

tirados al suelo por la humanidad,

roídos por cien mil

bestias antropomorfas.


II


El amor, que el dejo de la razón

buscaba encontrar

en la tormenta de los días,

lo hizo a tu vera.


Corazón desdeñoso,

capitán hacia el mar peligroso,

de un Levante con piratas maltenidos,

una comparsa del demonio,

entre insultos...


y vítores sin honor...


III


Canción del respiro...


¡Uf!...


Me encantaría poder escucharla.


Una a una las piezas se entrelazan,

con el correr de los días,

perdón, de noches...


cada noche de locura entintada,

contribuyendo a estas fojas...

interminables...


Mientras vivan los ojos...


¡Ojitos!


La boca...


¡Qué labios!


¡Salud!


Segundo Acto: Otra botella a la comparsa…


I


¡Otro Oporto a la mesa!


…y una cancione a mi Dama…


¡Qué se cante a Gaia!


¡Pardiez!


Me encantaría escucharos a todos …


Venga, parroquianos,

al canto a la honra de Diana…

Perdón… ¡Doña Diana!


II


Comience el festín a mi locura…


¡Contrólense un tanto!...


Que me caigo entre vosotros,

con Toledana y Vizcaína,

y no respondo por tunantes.


Entre los mios amicos,

estos malditos truhanes,

contando por miles…


¡Qué os rajo a todos!


III


¡Más y más piden las tripas!


¡Qué les falta fundirse!


Ahora, con el alma maltrecha

contienen la ponzoña agradable.


Que permitan a los creyentes

- que a mi me vale un santo -

elegir entre “La via trovera

e pietra y la sua rumore calmo”.


Mientras…

os obsequio estos maravedíes,

malganados…

en sangre infiel…


¡Y me bebo la última!


¡Salute!


miércoles, 29 de agosto de 2007

Camino a la taberna


-¿Y que ha sido de tu vida, ilustre holgazán de cuerdas?


-Nada más que vivirla, sólo intentar vivir lo mejor posible...
..creedme que no ha sido fácil, retornar derrotado, humillado y sin un maldito real en la bolsa.

-¿Cómo?

-Partí al Orán hace un tiempo a comerciar lana, algo de algodón y unos cordobanes, instruido por unos amigos de juerga, mercantes. Fletamos un barco y zarpamos.
En un comienzo todo iba muy bien, vendimos mucho y de todo muy copioso, intercambiamos, volvíamos a vender, íbamos de juerga, de cantina en cantina gastando el fruto que la fortuna nos proporcionaba... Hasta que en una de esas noches, entre pinta y pinta, caí en tal emborracho (no diré que por primera vez) que cuando desperté a la noche siguiente olvidaronme mis camaradas y zarpando de tal guisa sin mí, guiados por Dios sabe cuáles vientos. Mis prendas y la mercadería y mis ganancias y muchas de mis pertenencias quedaron a bordo, nada más me quedé con lo puesto, la espada, la vizcaína, un par de maravedíes para comer y mi fiel bitácora.
Perdido y obligado a mendigar, me encontré al cabo de unos días (no sé cuántos) con el maestro Don Nuño, uno de mis mentores en los Reales Tercios de su magestad. Acogióme, para mi buena estrella, entre sus hombres y ansí me embarqué de vuelta a la España en "La Merced". Gran hombre, hizo una escala en Málaga para dejarme, continuando su viaje...

-Pero lo importante es veros de nuevo, vivo y saludable.

- Hay males que no podéis notar a primera vista, Luca....

- ¡Qué va! los males del espíritu se curan de una sola forma: ¡Oporto!
¡Vamos a brindar por las desgracias y el fin del mundo!
Esta vez yo invito

-... que más da, más abajo del suelo no he de caer. ¡A por esas botellas, que no es de caballero hacerlas esperar!

-¡Así se habla!


Tengo un vaso vacío

¡que endemoniada sed llevo!
y si no hay vino servío
lo cojo y lo lleno de nuevo

Salud, salud, salud
por lo que traiga el día
¡Salud!
Por el dolor y la alegría
¡Salud!
Por la musa que inspira
¡Salud!
Por la bella María
¿María?
Sí, para que traiga más bebida
¡Salud!

Caminaron alegremente hacia una sombría, pero acogedora taberna entre los pasajes más intrincados de la ciudad. Extraña atmósfera, cómo estos dos pillos que no tenían nada que agradecer a la vida, entre tanta desventura y mala fortuna, no tenían asomo de amargura o desazón. Tal vez así son los truhanes.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Encuentros



Sevilla, 15 del mes de Abril del año de 1607

Al fin os observo, Gaia… No perdéis vuestro semblante.
Acá… Acá, bajo el balcón de vuestra “ventana al mundo”, otra vez junto a vos, hermosa Doña Diana de Betis, a presentaros todo mi ser, toda mi vida, si así lo deseáis ahora. Porque vengo de la muerte, de un viaje que pensé que lo iniciaba para no volver a pisar suelos sevillanos… Y heme aquí.
Se que en Valladolid os espera tu prometido y que marchareis cuanto antes hacia esa tropa de embusteros. Que el propio Duque de Lerma ha ofrecido ser vuestro padrino de bodas, proponiéndole a vuestro conde darle una dote fastuosa…
… Pero, que veo… Ha abierto su ventana al percatarse de mi presencia…

- ¡Luca di Lione! ¿Qué hace por estos lares? Le creía en Las Indias.

- Yo por aquí, emh… porque yo… me agarré unas fiebres en Cádiz. Aunque, a mi también me sorprende verla tan lejos de La Corte... Le pensé casada con el Conde, a estas alturas.

- No, Luca, aún mi cabeza se encuentra en estas tierras y no en las nubes.

- Jamás pensaría otra cosa de usted.

- Bueno, hasta luego Di Lione, lamento que no pudiese cumplir sus sueños en el Perú.

- Hasta luego, bella Diana – Y no os imagináis cuanto adoró que haya sido así -, muchas gracias por su preocupación

¡Agh! Por fin puedo respirar tranquilo… ¡Pardiez!
Mis colores de a poco vuelven a ser más pálidos. No alcancé a calarme mi máscara, ya que me sorprendió que fuese tan amable; si antes se comportaba de manera distinta. O será que…
Mejor me encamino presto a Málaga, allí me podrán dar información sobre mis hermanos de armas, y así podré pensar con más calma.

¿Qué habrá sido de ellos todo este tiempo?

. . .

Málaga, 27 del mes de Abril del año de 1607

- ¡Beliatio!

- ¡Jamás grites ese nombre so imbécil! Aunque seáis capitán y Caballero de la Orden de Santiago… ¡Ah! y mio amico, no te perdonaré otra de esas.

Este es Don Danilo de Claraval, un charlatán, hijo d´algo asiduo a las justas, pero simpático… en el fondo.

- Qué he visto en aquella embarcación al loco de Armando de Guzmán. Como siempre tratando de realizar alguna extraña empresa.

- No cambia mi hermano… ¡Hola y adiós Don Danilo!

Allí estaba ese truhán, soñando ente unos barriles, tal el Quijote de mi buen amico Cervantes. Como siempre, debía de traerlo de vuelta al mundo de los vivos.
Tomando una cubeta que allí había, le até un cordel y lo lancé por la borda. Luego, llena esta de agua salobre, le vacié por sobre la humanidad apacible que desparramada por sobre unas guindalezas yacía.

- ¡Despertad hombre! que durmiendo se pasa la vida y os pierdes de esta magnífica mañana…

miércoles, 9 de mayo de 2007

En algún maldito punto de La Mar Océano,
entre 06 y 07 del mes de Marzo del año de 1607



-¡Ratas Cabronas! ¡El trozo de pan es mío!...

En la noche, las bestias se aprovechan de robar los pocos mendrugos que entregan los esbirros de La Corte a los soldados del ilustrísimo Rey. Mientras, las bodegas están atiborradas de especias de Las Indias…

-¡Di Lione, apaga esa vela, que si no nos quemamos! Mira que con esta marea del demonio…

- ¡Ah! Creéis que es fácil mantener la pluma parada, con el vaivén idiota este. ¡Dejadme un rato más!

Bueno… esta noche, en medio de la nada, me inspira a escribir con un dejo de malicia. En realidad, como que lleva al Beliatio inicial, al mozuelo que luego de huir de Londres (1597) y jurar volver jamás nunca, escupió a todo el pueblo inglés y se vendió a un reino enemigo, solo para poder algún día eliminar uno que otro… honradamente.
Esta Luna Llena enciende al “Reus” que llevo dentro, tienta al “Nifelin” a escribir estas sandeces:

Las llaves prohibidas
abrieron la cerradura
al camino bajo el mármol.

Las piedras mostraron los signos
construidos en horror habido al final.
Ave del Infierno contempla acongojado
a eso que fue alguna vez
un rastro de alma humana…

Posesos se entregaron al vuelo
en un acantilado de la vida.
Extendiendo sus menudencias
saltaron impetuosos y desbocados
hacia un vacío llamado Infortunio.

En la zozobra de los tiempos,
corrieron por las venas de la decepción
los vítores del que apesadumbrado
jugó con la cuerda de cáñamo,
enamorado de las vigas del templo del cobarde.

Y en la corriente del canal terminal
la vida fluye rápida y turbulenta,
en su nacimiento el caballo amarillo danzó
sobre los miembros (hoy púrpuras),
hendidos con la rapidez de la locura.


domingo, 6 de mayo de 2007

Prólogo: "Memorias desde una isla de Providencia"

Gran Canaria, a 19 de Febrero del año de N.S. de 1607




-Me vuelvo- le dije a mi Alférez-, aún tengo cosas pendientes en la Península.

Mucho me había pasado en alta mar. Gracias a unas fiebres que me tomé en Cádiz, estuve durante todo el viaje postrado a mi camarote, delirando, viajando tal Dante hacia un Hades que estaba en mi propio ser... del cual resurgí, renací, con una idea clara: Presentar homenaje silente a mi dueña, aunque ello me quitara la razón, aunque su magnaminidad ahora la compartiese feliz con su par.

- Si debo esperar que mi buena estrella me sonría, seguiré el curso de una corriente infinita hacia un mar desconocido. No señor, no me sonríen los astros, pues no creo en ello- Le aseguré.

- Acá tenemos como para tres meses, amigo mío...- Don Daniel de Rojas se encogía los hombros.

Fue una semana de terror en La Mar Océano, en la que tuvimos la mala suerte de enfrentarnos a los vientos del Sur: Tormentas, vientos huracanados y olas del demonio nos menguaron, aunque conseguimos, como por milagro, llegar a puerto.

-…Como que sois de mal agüero Di Lione, si hubieseis osado decir lo anterior ante los marineros, te hubiesen lanzado por la borda. Aún, yo creo que vos fuisteis la razón de que el mar nos escupiera... Mejor os dejo en vuestra decisión. Tu destino no es largarte a Las Indias sin haber resuelto vuestro problema.

En ese momento pensé estar bajo la ventana de mi Bella Diana, observando su hermosa silueta, mientras se entretiene leyendo saberes. Esa ventana, la que nombré "ventana al mundo", la que me permite estar a escasos metros de ella, la que me impide abrazarla...

-Entonces parto cuanto antes, aunque... necesito una venia.

- Por mi ningún problema, soldado Luca Alessandro di Lione, pero debe de expedirla nuestro capitán, Don Manuel de Fuentevilla. Así que... dentro de una semana ven a verme.

-Yo le comprendo il mio signiore- le contesté en mi natal lengua.

Con una reverencia poco pomposa me despedí de este hombre bonachón (aunque soberbio, pedante, sabiondo, etc.), del que se dice que estuvo enamorado de Doña Diana de Betis, al igual que quien escribe. Si es por ello que se encontraba viajando a Las Indias, sinceramente lo desconozco.


. . .


Ahora, empacando mis escasas posesiones, me doy cuenta de que, al llegar a Cádiz, deberé calzarme nuevamente la máscara odiosa; aunque esta debe de ser distinta, más acorde con mi actual personalidad... con mi nueva visión de la vida, la muerte y el amor. Una máscara que se identifique con el plano épico que estoy dispuesto a desarrollar... Aunque, para ello deba terminar, de una vez por todas, con los fantasmas del pasado, que aún rondan como espejismos macabros. Debo de perpetuar el Nombre, aquel que conociste entre las fojas humildes que os entregué: Don Hamlet di Beliatio, Señor de La Penumbra Olvidada...

viernes, 27 de abril de 2007

Extraño encuentro

_

Murió la tarde ya en este malagueño puerto
Sólo se mantienen encendidas las lumbres de ventas y tabernas
Sin lugar do ir, me cobijo entre barriles
Unas guindalezas sirviéronme de cama
Con algo de frío en el cuerpo mis párpados caen
Dulce melodía la de los grillos en la lejanía

.:::.

Despierto
¿Quién vive? pregunto
Es una presencia grata, conocida
mas no le puedo reconocer
Sus ojos profundos me miran
los desvía hacia algún punto, lejano
Ese rostro, tan familiar antaño
ahora tan difuso y apartado.
Mis sentidos se agudizan
mis ojos ven más allá del presente
pesa en este momento tan poco el alma
y tan extraño regocijo me ataca.
¿Qué las tierras moras me han perturbado?
No, no es un rostro olvidado
Es la presencia que esperaba
incluso antes de desembarcar.
...

Vuestros labios están calmos
no habláis, pero sé vuestras palabras
tampoco me atrevo a responderos
pero vos sabéis mi respuesta
sonreís
olvido toda guerra y toda paz
miro hacia el horizonte
se pierden mis pensamientos
bajo la luz de vuestra presencia
esto es la muerte
esto es la verdadera vida
esto es salud y perdición
...

Buenas noches, saludan vuestros ojos
os respondo con suaves palabras
sólo os pido que me abrazéis
no encuentro respuesta
sólo me estrecháis
mis ojos se cierran y me pierdo
...
Es todo lo que os puedo ofrecer
un abrazo en esta noche
y mi incondicional amistad
ya os lo dije ayer, caballero
y en este encuentro os lo repito
nada más os voy a dar
...

Pues bien lo recuerdo, oh musa
pues ni una palabra vuestra olvido
y nada más os pido hoy
sólo dejadme cantaros
ser el bardo bajo vuestro balcón
hacer de la tinta vuestros versos
sólo dejadme abrazaros
cerrar mis ojos y abrir el alma
sin protección, sin coraza
descansar en vuestro calor
ser la capa que os proteja
el manto que os abrigue
y la luz que os guíe
llamadme amigo, si queréis
dejadme afuera en la lluvia
recordadme sólo cuando me veáis
pero mi oferta está en pie
pues es mi compromiso de caballero
pues es lo que nace en mi alma
pues es lo que la Divina Providencia me encomendó
...

Continuó aquel abrazo
más fuerte me estrecháis
ya ansío fundirme en vos
pues no es mi amor vulgar
ni simple capricho
ni pasajero empacho
esto es amor
tal como el Creador lo concibió
tal como Nuestro Señor lo otorgó
y así os lo entrego, puro
sin grandes aspiraciones
sin caretas ni armadura
sin cadenas ni cuerpos
este espíritu frente al vuestro
prófugos de esta tierra
y lejos del tiempo
....

Más cálido se vuelve vuestro abrazo
más fuerte es vuestra presencia
vuelvo de nuevo a mi cuerpo
me miráis, otra vez
por fin vuestros labios dirán
me apresto para escuchar esa dulce voz
vuestro rostro viste de determinación
y me decís que...

.:::.

¡QUE MIER...!

-¡Despertad hombre! que durmiendo se pasa la vida y os pierdes de esta magnífica mañana-

Henchido de ira, a causa de una generosa baldada de agua salada, respondo - ¡Quién sóis, maldito truhán- Los rayos del sol cubrían mis ojos y no podía saber quién era este pintoresco personaje. Aunque su voz me era conocida. -Me acabáis de sacar del sueño más sublime que en mi vida he tenido, rufián-

-Mio amico, soñad hoy y por tal mañana lucharéis. No os quedéis sólo con el sueño, ahora es momento de actuar, así que ¡arriba!.

-¡Si sóis vos, viejo soldado!- por fin le reconozco.

No diré que he encontrado a uno de mis compañeros de aventuras, pues él me ha encontrado a mí

La cabalgata acaba de comenzar...


King's College Choir - Adagio for Strings (Agnus Dei - Choral), Samuel Barber









domingo, 15 de abril de 2007

Preludio: A través del Mare Nostrum

"5 de Febrero de 1607: Días hace que no escribo en mi bitácora, absorto en mis asuntos no he logrado conciliar letra alguna con el papel. Partí esta mañana del Orán con la mente revuelta por pasadas lides, al igual que en las últimas semanas. No sé qué suertes me prepara la Divina Providencia, mas he pedirle a Nuestra Señora que me libre de mal alguno. Un extraño presagio me ataca y no me permite entrar en cordura. Sólo me ha dejado libre un poco para escribir agora aquestas líneas.

Se cumplirá pronto el plazo del juramento, espero que mis leales compañeros también hagan caso de su palabra. ¿Cuánto ha que partí del Flandes? Algo así como cuatro estaciones.

Volveremos a cabalgar, ahora no por la corona, sino que por el destino. Mi espada se impacienta, apenas puedo contenerla en su vaina..."

¡SEÑOR ARMANDO!


-Hablad- contesté
-Ja, nada extraordinario, Dios nos libre- dijo alegre el grumete - El capitán os requiere en el castillo de popa.
-De acuerdo, voy.


Dejé mi camarote para subir a cubierta. Era una extraordinaria noche, limpia y acogedora.

-¡Ordene Don Nuño!

-Sólo os llamaba para que disfruteis esta noche. Habrá una velada en el puente, un poco de licor y buenas historias de viejos marinos no os harán mal.

-Bien, me quedaré.

Un instante de silencio. Helábame la brisa. Arriba frios los astros vigilaban la nave.

-¿Me permitís el gobernalle?- pregunté tímidamente.

-Es vuestro. Aprendísteis rápido amigo mío- Contestó orgulloso Don Nuño

Tomé el timón y guié la nave. Navegar, volar sobre las aguas, me liberé en aquel instante de mis ataduras.

-¡Hey, pardiez! que casi no miráis la brújula hombre- exclamó el capitán- Que no nos habréis de conducir a las Canarias.

-No os preocupéis- respondí -Pues nada ha de desviar mi derrotero si me han de guiar las estrellas y la luna...





>