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sábado, 29 de septiembre de 2007

Una llamada inoportuna

Sonaba a media noche el teléfono. Mas el perezoso que yacía en esa cama no tenía la más mínima intención de contestar. Silencio... De nuevo, el timbre retumba en el departamento. Al fin contesta.

-Aló (voz de sueño)

-Buenas tardes, perdón, buenas noches allá en Sydney.

-Buenas... (aún despertando)

-Espero me recuerde, hace tiempo que no hablábamos. Soy Raffaghello.

-¡Oh! perdone, diga. (ya despierto)

-Tengo un trabajo para ud. Por favor revise su correo.

-Espero un momento. (Toma el equipo portátil y lo enciende.)
Está bien, reviso los documentos adjuntos

-Bien, este no es un trabajo simple. No se trata de ser humanos comunes...

-Sí, eso veo...

-Tal vez no lo comprenda. Se trata de vampiros.


Raffaghello esperaba en ese momento alguna expresión de sorpresa e incredulidad por el otro lado de la línea. No fue así.

-mmm...

..Los cainitas son algo escurridizos. Esos cuestan el doble que un líder mundial. Los milenarios el triple...

-¿Acaso ud ya ha hecho antes este trabajo? ¿Dígame de dónde maneja esa información?

-Lo lamento, como los magos somos muy celosos con nuestros trucos y secretos. Ud entenderá que este trabajo no da espacio para la confianza.

-Está bien, el precio nunca ha sido problema.

-Excelente, déme tres días para estudiar el caso y recibirá mi respuesta a su oferta y el costo del trabajo.

-Hasta entonces.

-Hasta entonces... Su eminencia.

Por el otro lado cuelgan.

-¿Por qué el Cardenal Raffaghello me contrataría para este tipo de trabajo? Por su confianza respecto al precio veo que esta vez corre por cuenta exclusiva de la Iglesia, no como la última ocasión con el periodista Stevens, que sus propios vicios le obligaron a contratarme. Pero tienen a sus propios santos entrenados para sus asuntos oficiales, ¿Por qué contratar a un externo?

Pueden ser dos cosas: No tienen disponibles a nadie para esta misión, cosa que es poco probable o...

...es una tarea tan difícil que no confían ni siquiera en sus propios sicarios.

Uhmmm, cómo sea, si puedo salir vivo de esta y la paga es buena, creo que aceptaré.

¿Nuevo correo recibido? a ver...

'No sabes quién me acaba de llamar. Nada menos que el Cardenal Julio Manfredo Raffaghello De Senzi. No lo podrás creer, no sé si será una locura o de verdad existirán... Me mata la curiosidad, así que iré. Nuestra cita queda pendiente ;).

Te dejo con la duda, espero que puedas con tu curiosidad en estas semanas, después te cuento.

Saludos, chico cesante'

También a Elizabeth...

Esto se pone aún más intrincado. ¿Qué pretende metiéndose en este lío?. Veo que demasiadas películas baratas sobre el tema no le hacen gran favor.

Creo que debo partiré de inmediato a Inglaterra de visita a Lord Stephenson, tal vez maneje algo de información respecto a qué se traen entre manos. Tres días, creo que es tiempo prudente para documentarme.

Son bastantes nombres en la lista, esto puede resultar el inicio de una masacre. Definitivamente debe saberlo Lord Stephenson...

...Tal vez el acuerdo se está vulnerando, trayendo consigo la última de las guerras. En tiempos como esos, ni siquiera un asesino profesional podría sobrevivir. Eso definitivamente no me conviene...

domingo, 15 de julio de 2007

El despertar (continuación de la primera parte)



¡Paf! ¡Paf! ¡Paf!

Desde el fondo del edificio sonó un insistente golpe metálico.

¡Paf! - ¡Paf! - ¡Paf!

Ahora los golpes se volvían más pausados pero intensos. El subterráneo temblaba a cada impacto. Allí quedaba la armería, la bodega, y la morgue.

¡Paf! - ¡Paf! - ¡PUM!

Algo cedió, como la vieja cerradura de un casillero. Definitivamente era la morgue, despertaba uno que antes pertenecía a lo vivos. ¿Qué perturbaría su eterno sueño?

Hubiera sido un cuento extraordinario, de esos que se extienden en la cultura popular y se vuelven mitos urbanos. Se trataba del departamento de policía, un lugar lleno de historias y relatos extraordinarios.

Como el del hombre que llegó bajo arresto por robo de diamantes. A pesar de ser capturado, nadie podía hallar las joyas, el estuche estaba vacío y no había escondrijo dónde no hubiera buscado los oficiales. Cuando fue llevado al interrogatorio, el sujeto tenía muy mal aspecto. Sudaba, apenas se incorporaba en el asiento, tenía la mirada perdida y empezaba a perder la consciencia. Lo llevaron prestos al médico de la central y… ¡Sorpresa!

Con la desesperación se había tragado los diamantes y con tanto ajetreo se empezaron a incrustar en su estómago.

Esta es la versión más moderada. Otras sugieren que los diamantes cortaron su estómago y salieron expulsados de su cuerpo en la misma celda mientras los otros presos los recogían y los guardaban para sí.

Son diversas las historias que ese viejo departamento guardaba.

Hubiera sido un cuento extraordinario, sí señor. Si no fuera porque ya todos estaban muertos.

Era una mujer, edad indeterminada, con un aspecto extraño. No parecía humano, ni siquiera cadáver. Era algo, antropomorfo.

Salió del congelador dónde estaba almacenada. Se sacó una etiqueta de su dedo gordo. Intentó leer, pero le costaba trabajo, así que arrojó el papel a un lado. Se cubrió en la medida de lo posible con la bata del forense tendido en el piso. Éste tenía el cuello desgarrado, y había rastros de sangre en el piso. La mujer se lanzó al piso y empezó a lamer la sangre. De a poco se acercaba al cuello del hombre tendido en el piso, sorbiendo cada gota de sangre. Llegó…

…E hincó con fuerza sus dientes. Con decepción corroboró que no tenían el tamaño ni ella la fuerza suficiente para desgarrar la carne, así que sólo se contentó con succionar el poco de sangre que quedaba aún en sus venas. ¿Qué estoy haciendo? Se preguntó fugazmente. Pero el olor de la sangre le atraía, le llamaba, embotaba sus sentidos y se le antojaba como un manjar al paladar. Descubrió que en realidad tenía hambre, como si nunca antes hubiera probado bocado. Y sólo la sangre podía saciarla.

Una vez terminado con el forense, siguió hacia las escaleras a tientas. La luz era intensa y sus ojos apenas empezaban a adaptarse a ella. Caminaba como si estuviera borracha, de verdad se sentía muy fatigada y hambrienta.

Primer nivel: Regado de cadáveres. En el fondo sabía bien quién era el responsable de esta masacre, lo presentía, su aroma estaba en el aire…

…mezclado con el de la sangre.

Se abalanzó contra el primer cuerpo que encontró cerca y repitió lo que había hecho con el forense. Empezaba a sentirse un poco más animada, aumentaba su fuerza, se alimentaba.

Así, uno a uno fue succionando la sangre que ante sí se le presentaba. Cualquiera diría que los cuerpos estaban dispuestos sólo para que ella hiciera de éstos su banquete.

Pero una angustia le oprimía, le mantenía alerta y no le dejaba concentrarse en lo que hacía.

¿Dónde estaba ÉL?

Era una inquietud que no le dejaba en paz, le trastornaba y le mantenía al límite de la cordura. No recordaba ni su nombre, ni su rostro, ni su relación con él. Sólo le necesitaba con suma urgencia.

Hurgó en el aire. Tenue, su aroma se hallaba entremezclado con el olor a carne y sangre. Sin vacilar, lo siguió.

Subía las escaleras a un paso mucho más seguro que antes, ya casi estaba recuperada. Subía peldaño a peldaño como si el próximo fuera a mostrarle la sombra que buscaba.

Iba llegando de a poco hacia la azotea, hasta que otro aroma desvió su atención.

¡SOPHIE!

Corrió rauda escaleras abajo, siguiendo esa esencia. Derribó de un golpe la puerta de la escalera de emergencia y se dirigió al pasillo de las salas de interrogatorio. Furtivamente se acercó a la puerta dónde el olor era más intenso, y estaba a punto de abrirla cuando de golpe la otra sombra le alcanzó nuevamente

¡NECROFELLIUS!

Ante esta encrucijada vaciló y estuvo a punto de dar vuelta atrás y subir hacia la azotea dónde creía hallar a este personaje. Pero se desplomó al suelo y reordenando sus pensamientos pudo concentrarse y hacer un esfuerzo por focalizarse en un objetivo.

Temblando abrió la puerta con cuidado y temiendo lo peor entró en la sala…

…- ¡Sophie!

Era la única persona viva. Él sabía bien cuánto significaba, por eso nunca se atrevería a dañarle.

- Mi amiga, cuánto lo siento. Esta situación jamás la contemplé…



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Acá termina la visión que en sueño se le reveló al espectro Armando. No, aún no es tiempo para el final, la historia continua. Vista por otros ojos, contada por otras bocas, otra sangre la pluma ha de empapar.


Fin de la parte primera

miércoles, 6 de junio de 2007

"caída de una estrella" crónica de una muerte sin retorno (primera parte)

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...Todo el mundo (y submundo) de la alta costura llegaba desde las más recónditas partes del mundo para ver este esperado evento. Anaís corría de allá para acá confirmando la lista de invitados, haciendo los preparativos, dirigiendo la presentación, extendiendo invitaciones, dando saludos de cortesía y para qué hablar de lidiar con la prensa.

Así la recuerdo: un ánimo inquebrantable, dulce pero a la vez firme y severa. Era persistente como pocas personas, rayano en la terquedad. Pero era demasiado genial como para considerar su obstinación como tal, era inspiradora. Tal vez es por eso que todo esto sucedió….

La última vez que conversé con ella, la noche del 9 de junio en el estacionamiento, fue extraño: Su voz era queda, traía nostalgia en su mirada y dejó un sabor de despedida en sus palabras:

-Sophie, hace mucho tiempo que trabajamos juntas ¿Cierto? Bueno, no tantos años como quisiera, pero largos momentos hemos estado en cada situación. Desde que fundamos esta empresa, los gajes de ser independiente, formar una empresa y convertirla en lo que los economistas llaman “EL imperio”. Nunca te he dicho lo importante que has sido para mí, ayudándome en la dificultad, compartiendo los triunfos, haciendo de nuestros sueños el trabajo que realizamos. No soy buena con las palabras. Creo que un te quiero resume todo mi amiga…-

Jamás había visto antes lágrimas en sus ojos, ni en las más duras pruebas que el pasado nos presentó. Su velo de piedra se desmoronaba. Nos abrazamos y también lloré

-¿Sabes? Si mañana muriese lo que más extrañaría es dejar de verte. Tú sabes que dejé a mi familia desde muy joven: el mundo no se lleva bien conmigo ni yo con él. Tal vez sea verdad cuando dicen que nací amargada y resentida. Hasta tú me gritaste una vez: “prototipo de solterona empedernida”-

-Jajajaja, si lo recuerdo –contesté. Extraña mezcla de risa llorada- fue para un trabajo de… no recuerdo. Había ido al cine con Charles y no cumplí con mi parte del informe. Te pusiste furiosa y me preguntaste: “¿Cuándo tres millones de hormonas han pensado mejor que dos neuronas?”-

-Desdé que nos conocimos en la universidad, eres la única que me ha acompañado en mis locuras, arranques y proyectos.-

-Lo de soltera empedernida nunca te lo dije con sinceridad.-

-Lejos de la verdad no estuviste…-

Silencio. Continuó ella, tras unos minutos.

-Tengo miedo Sophie. Desaparecer, abandonar este mundo. Siento que no he vivido, me faltan muchos años para encontrarle verdadero sentido a mi existencia. Tal vez siglos…-

-¿Por qué dices eso? – Realmente me preocupó- Eres una mujer joven y con mucho futuro por delante. Tienes poder, dinero, fama y lo que quieras puedes tenerlo con sólo pedirlo. ¿Qué te falta?-

-No lo sé. Pensaba en voz alta. Nos vemos mañana, es el gran día.-

Miró el reloj, se subió a su auto rápidamente, muy nerviosa, y se marchó. Sentí en mi pecho una desgracia tácita, jamás antes tal presentimiento me impactó…

¡Maldición! Cómo olvidar mañana del 10 de Junio: El día de su presentación. Llegué a nuestra oficina y encontré su cuerpo boca abajo, tenía un tono púrpura en su suave piel, su cabello rojo desgreñado y los trozos de vidrio adornando tal escena. No recuerdo que más hice después de helarme de dolor y espanto…

Policías por todos lados y el informe era elocuente: Muerta.

Qué hablar de los periodistas, sanguijuelas preguntando las morbosidades más rebuscadas de la perversión humana.

Son confusos los recuerdos en este punto de la historia, confusos los pensamientos, las acciones y los hechos. Sólo recuerdo que me dejé conducir por un oficial que me decía no recuerdo qué palabras. Tres inconexas aún residen en mi memoria: formalidades, declaración, sospechosa.

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CONVULSIÓN EN LA OPINIÓN PÚBLICA.

Es encontrada muerta en su oficina la famosa diseñadora Anaís Van Deer.

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MUERE ACLAMADA FIGURA DE LA MODA

La magnate del imperio Van Deer fallece en extrañas circunstancias

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NO HAY DUDA: ¡ASESINATO!

Estudio forense revela los pormenores del caso Van Deer.

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LA MODA ESTÁ DE DUELO.

Van Deer nos deja bajo un halo de sospechas

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¿FUE SU ASISTENTE?

Lea todas las aristas del horrendo homicidio de Anaís Van Deer.

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ADIÓS ANAÍS

Vea las exclusivas imágenes de la escena del crimen

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¡Qué horror! Cuántos titulares asquerosos, serpientes infrahumanas. A cuántos de ellos imaginé y soñé con sus esposas, madres, hermanos, hijos asesinados y con la tropa de bestias carroñeras de sus compañeros tratando de vender la exclusiva. ¡¡¡A qué hemos llegado!!!

El informe era elocuente: Muerta. La causa de muerte fue desangramiento. El estupor era generalizado: Ni una gota de sangre en la escena del crimen y su cuerpo sólo presentaba dos desgarraduras de unos cuantos centímetros en el cuello. ¿¿¿Qué mente enferma pudo haberse tomado tanta molestia para hacer algo así??? ¿Un acosador? ¿Un psicópata?

Jamás me atreví de ver detenidamente las fotos de su cadáver. Sólo para testificar.

Fui la última persona en verla viva. Según el informe murió en la noche, a las 12.30 aproximadamente…

… diez minutos después de que me dejó en el estacionamiento. Volví a casa, sola. Sin coartada convincente decían: Sospechosa.

¿¿¿Por qué??? Qué manera tienen estos detectives para herirte en lo más profundo. Palabras ácidas, insultos, amenazas, todo para sacarte una confesión. Me hiela la sangre pensar cuántos inocentes cedieron ante este juego para declarar su culpabilidad.

En una habitación de interrogatorio, cansada, tras muchas horas de preguntas, me dejan sola. Lo sé, me observan.

Y aquí sucede lo increíble: A punto de desmayarme del shock y el estrés escucho una voz a mis espaldas: ¡Sophie!

¡Dios! ¡¡¡Era ella!!!

Anaís frente a mis ojos. Creí que soñaba, pero los videos de seguridad revelaron que estaba muy lúcida (tras este acontecimiento, hicieronme diversas pruebas psiquiátricas).

-Mi amiga, cuánto lo siento- dijo un espejismo que me pareció ser Anaís. Jamás pude saber si era su rostro, es muy extraño, como cuando una está a punto de caer dormida.- Esta situación jamás la contemplé-

-¿¿¿Quién te hizo esto???- fue lo único en que atiné a contestar.

-Fui yo…

…es mi culpa, yo me lo busqué, Yo lo busqué a ÉL. Sólo quería vivir junto con la humanidad, pero ahora me encuentro en el medio. -

Más confusa me sentí. A qué se refería, quién era “él”.

-Perdona ser una carga para ti –continuó - aún después de dejar este mundo. Sabes que eres lo único que tuve en la vida y si no fuera estrictamente necesario no acudiría a ti. Debo hallar a Necrofellius, o si no jamás podré descansar en paz. Estaré entre este mundo y la muerte por la eternidad. No sé que hacer, ya no pertenezco a los vivos. Tampoco a los muertos. ¡Por favor, ayúdame!-

-Oh, mi Anaís, ¡por ti soy capaz de acompañarte hasta las mismas sombras! ¿Qué puedo hacer estando yo acá detenida, sin posibilidad de ir al mundo exterior?-

-No mucho. Pero viene en camino Albert Schwälzbern, el mejor abogado con el que trabajo. Perdón, con el que trabajaba… Invadí sus sueños durante la madrugada, no dudes que vendrá a sacarte. De-un-modo-u-otro.-

-¿Y quién es Necrofellius?- pregunté

-Por favor, suficiente te he exigido con esta aparición, pero te pido un poco más…




…¿Crees en vampiros?

Acá termina la visión que en sueño se le reveló al espectro Armando. No, aún no es tiempo para el final, la historia continua. Vista por otros ojos, contada por otras bocas, otra sangre la pluma ha de empapar...


...continuará

lunes, 21 de mayo de 2007

"caída de una estrella" crónica de una muerte sin retorno


Amanece, quien pudiera pensar que luego de una tan larga noche pudiese disfrutar tanto de un amanecer, el ligero zumbido que proviene de cada unode tus poros mientras el sol comienza a desperezarte - - decía entre dientes- es una linda historia para contar a solas a mis nietos mientras llueva o esté con truenos el ambiente.

Intento recordar como todo comenzo cuando aún siento tu perfume a mi alrededor. todas las personas creían que estaba enferma o que tu muerte me había trastornado. pero al ver que continuaba con tu trabajo pudieron darse cuenta de que existía una relación mucho más que casual entre tú y yo.

"Anaís Van Deer aclamada diseñadora nos presenta su producción otoño-invierno", esto informaba los carteles que cubrían la ciudad un par de semanas antes que todo comenzara...


"la historia continúa, algunos espectros la presenciaron y tal como otros, ahora narrará lo que recuerda de ella"