Hoy me uno a los Espectros del Silencio, espero que os guste el resto de vida que me queda y he de plasmarla en estas letras de hoy en adelante.
Buen viaje, nos vemos en otra vida...
Unos días atrás vivió mil experiencias sentado en una colina, experiencias que no había tenido ni en los sueños más bellos, ni en los instantes más hermosos del pasar por la tierra a veces triste como la cara de un payaso a media mañana. Sus pasos lo guiaron hacia esos caminos pareciera que caminaba solo, tal vez, era los deseos de contactos más extremos con su entorno. Se fue con un amigo -nos encontramos con la ciudad y sus plazas- pensó, estaba rodeado de gente y tan solo a la vez ese fue su primer instante de existencia de los muchos que tendrá aquella tarde, después se rió y se creyó loco por unos momentos, siguió su camino hacia aquella colina llena de conocimientos y de alegrías, también ahí se encontraban sus miedos y decepciones, tantas cosas en un solo montón de tierra. Se sentó en la cima en el rincón más alejado miro hacia la ciudad y contemplo tantas vidas que se encontraban en cada instante y en cada lugar pensó en el afecto desde querer el agua hasta al vientre que lo trajo al mundo -y como no pensar en las mujeres- dijo desde su esencia de madres, hermanas, novias y compañeras, quizás algunas veces como amigas de juergas y pensó que no estaba tan solo después de todo y su mundo empezó a girar en todas las vidas con las cuales se había encontrado en la tierra ahí comprendió las demás existencias y el ser de los otros. De los que nunca se acuerda se acordó y en ese instante fue gracioso y pensó en la risa y en la alegría de pronto se fue a blanco todo. Después de segundos trasformados en horas lo reanima el viento y lo siente más exquisito que de costumbre pareciese que lo envolvía y de pronto el sol y la calidez de sus brazos dorados en la piel, marcada por la experiencia del caminante sentado en la colina de la vida. El corazón apareció y su sentir fue tremendo como del tamaño de dos puños al trote de las experiencias vividas, que latir más poderoso, otra vez se rió para descubrir su cuerpo y la piel se le erizo, se le seco la boca y los ojos se tornaron escarlata, tal vez, deseaba llorar sangre y no supo, de tristeza o de alegría a esas alturas de la tarde las sensaciones extremas se encontraban. Lo único normal de ese instante quizás fue que no podía llorar eso era lo único que se mantenía normal para el, esa incapacidad de demostrar tristeza por mucho que la tuviese, se hacia presente de nuevo. Quizás la colina no era tan grande como el esperaba. Descendió de aquella lentamente y fue de paso por la vida con la boca seca y el corazón furioso que paso con paso se fue calmando, cuando quedaba un peldaño de aquella bajada escucha a su amigo -es hora de irse y de llegar a la casa- Se rió con una leve tristeza en su cara y le dijo – ¿quien sabe cuantas cosas se pueden vivir sentado en una colina? Y su compañero contesto –no se dímelo tú- sonrió de nuevo y siguió su camino.
¿Me concedes esta pieza?
¿Puedo aprovechar la ocasión
para bailar un minuto feliz?...
mirando al vacío
o a estas letras,
buscando que se yo.
Pensativa,
tranquila,
como en tristeza contenida,
como tallada en mármol,
como descendida del Olimpo.
Sobre duro manto verde
tus sandalias se posan rebeldes,
de acorde a un tiempo eterno
que inmortalizó un papel,
en el que un viento dibuja,
sutilmente,
las formas que ocultan tu púrpura,
en el que tus joyas encandilan
para que mantenga mi distancia.
Un ramo blanco,
tomado suavemente entre tus dedos,
te da la estampa infaltable
de nobleza y ternura.
Sonríe…
¡Sonríe!
No te contengas,
aunque tu futuro,
dentro del contexto,
no sea muy alentador…
“Bella Diana eterna…
Que tus pétalos sean mis manos,
Que tu collar sean mis labios..."
El amor es el aire para respirar la esperanza que nace cada día el amor se llena de colores cuando los grises pasos oscurecen tu visión sin el amor el cielo se caería de pedazos sobre las flores que le encanta oler el mundo no cantaría sus bella sinfonía y las aves no surcarían tu ser si en nuestros ojos la belleza del alma de nuestro ser amado se nos fuera escurriendo sin mas remedio después del adiós.
Pues es en ti donde mi sueño de eternidad se hace realidad enmarcado en el dulce sabor de un pequeño beso las manos se me congelan y mis labios saltan esperando tus labios pues la vida no es nada en la vera de tu lejanía, comenzaría a llover miles de ilusiones si tu me faltaras y de ellas solo tomaría la tuya, pues solo de ti espero la felicidad, de tus manos tomarme firme y seguir cada paso de tu andar, llenarme de ese calor tibio que de tu cuerpo siento al estrecharte con mi brazos que se mueren si no pudiese tocar que prefiero la muerte antes de poder seguir un deseo sin ti, prefiero que se me queme vivo y mis cenizas sean repartidas sin rumbo fijo que vivir toda una vida mortal lejos de la suavidad de tu piel.
La vida llena de tu amor se encuentra, y esa vida se llama tu y yo, donde dejo de lado todo lo que me ataba y en tu libertad vuelo hacia lo que con nuestros corazones unidos por el amor en un dulce beso de buenos días cada mañana volvemos a hacer verdad.
Aragorn Corazón de León
Primer Acto: Menguante Creación
Menguante cortés,
lloran mis opacos hablantes,
delinean el río de la tristeza
en un tiempo absorto,
en cenizas de árboles
que fueron robustos
como la sangre del joven,
caída en disturbios de la vida.
Mancillaros de ironías,
contaminaros por las vías confusas,
como este escrito…
como el diario vivir,
como el cómo y para qué,
dentro de las cátedras
de adoradores,
de serviles pasajeros...
¡Paf! ¡Paf! ¡Paf!
Desde el fondo del edificio sonó un insistente golpe metálico.
¡Paf! - ¡Paf! - ¡Paf!
Ahora los golpes se volvían más pausados pero intensos. El subterráneo temblaba a cada impacto. Allí quedaba la armería, la bodega, y la morgue.
¡Paf! - ¡Paf! - ¡PUM!
Algo cedió, como la vieja cerradura de un casillero. Definitivamente era la morgue, despertaba uno que antes pertenecía a lo vivos. ¿Qué perturbaría su eterno sueño?
Hubiera sido un cuento extraordinario, de esos que se extienden en la cultura popular y se vuelven mitos urbanos. Se trataba del departamento de policía, un lugar lleno de historias y relatos extraordinarios.
Como el del hombre que llegó bajo arresto por robo de diamantes. A pesar de ser capturado, nadie podía hallar las joyas, el estuche estaba vacío y no había escondrijo dónde no hubiera buscado los oficiales. Cuando fue llevado al interrogatorio, el sujeto tenía muy mal aspecto. Sudaba, apenas se incorporaba en el asiento, tenía la mirada perdida y empezaba a perder la consciencia. Lo llevaron prestos al médico de la central y… ¡Sorpresa!
Con la desesperación se había tragado los diamantes y con tanto ajetreo se empezaron a incrustar en su estómago.
Esta es la versión más moderada. Otras sugieren que los diamantes cortaron su estómago y salieron expulsados de su cuerpo en la misma celda mientras los otros presos los recogían y los guardaban para sí.
Son diversas las historias que ese viejo departamento guardaba.
Hubiera sido un cuento extraordinario, sí señor. Si no fuera porque ya todos estaban muertos.
Era una mujer, edad indeterminada, con un aspecto extraño. No parecía humano, ni siquiera cadáver. Era algo, antropomorfo.
Salió del congelador dónde estaba almacenada. Se sacó una etiqueta de su dedo gordo. Intentó leer, pero le costaba trabajo, así que arrojó el papel a un lado. Se cubrió en la medida de lo posible con la bata del forense tendido en el piso. Éste tenía el cuello desgarrado, y había rastros de sangre en el piso. La mujer se lanzó al piso y empezó a lamer la sangre. De a poco se acercaba al cuello del hombre tendido en el piso, sorbiendo cada gota de sangre. Llegó…
…E hincó con fuerza sus dientes. Con decepción corroboró que no tenían el tamaño ni ella la fuerza suficiente para desgarrar la carne, así que sólo se contentó con succionar el poco de sangre que quedaba aún en sus venas. ¿Qué estoy haciendo? Se preguntó fugazmente. Pero el olor de la sangre le atraía, le llamaba, embotaba sus sentidos y se le antojaba como un manjar al paladar. Descubrió que en realidad tenía hambre, como si nunca antes hubiera probado bocado. Y sólo la sangre podía saciarla.
Una vez terminado con el forense, siguió hacia las escaleras a tientas. La luz era intensa y sus ojos apenas empezaban a adaptarse a ella. Caminaba como si estuviera borracha, de verdad se sentía muy fatigada y hambrienta.
Primer nivel: Regado de cadáveres. En el fondo sabía bien quién era el responsable de esta masacre, lo presentía, su aroma estaba en el aire…
…mezclado con el de la sangre.
Se abalanzó contra el primer cuerpo que encontró cerca y repitió lo que había hecho con el forense. Empezaba a sentirse un poco más animada, aumentaba su fuerza, se alimentaba.
Así, uno a uno fue succionando la sangre que ante sí se le presentaba. Cualquiera diría que los cuerpos estaban dispuestos sólo para que ella hiciera de éstos su banquete.
Pero una angustia le oprimía, le mantenía alerta y no le dejaba concentrarse en lo que hacía.
¿Dónde estaba ÉL?
Era una inquietud que no le dejaba en paz, le trastornaba y le mantenía al límite de la cordura. No recordaba ni su nombre, ni su rostro, ni su relación con él. Sólo le necesitaba con suma urgencia.
Hurgó en el aire. Tenue, su aroma se hallaba entremezclado con el olor a carne y sangre. Sin vacilar, lo siguió.
Subía las escaleras a un paso mucho más seguro que antes, ya casi estaba recuperada. Subía peldaño a peldaño como si el próximo fuera a mostrarle la sombra que buscaba.
Iba llegando de a poco hacia la azotea, hasta que otro aroma desvió su atención.
¡SOPHIE!
Corrió rauda escaleras abajo, siguiendo esa esencia. Derribó de un golpe la puerta de la escalera de emergencia y se dirigió al pasillo de las salas de interrogatorio. Furtivamente se acercó a la puerta dónde el olor era más intenso, y estaba a punto de abrirla cuando de golpe la otra sombra le alcanzó nuevamente
¡NECROFELLIUS!
Ante esta encrucijada vaciló y estuvo a punto de dar vuelta atrás y subir hacia la azotea dónde creía hallar a este personaje. Pero se desplomó al suelo y reordenando sus pensamientos pudo concentrarse y hacer un esfuerzo por focalizarse en un objetivo.
Temblando abrió la puerta con cuidado y temiendo lo peor entró en la sala…
…- ¡Sophie!
Era la única persona viva. Él sabía bien cuánto significaba, por eso nunca se atrevería a dañarle.
- Mi amiga, cuánto lo siento. Esta situación jamás la contemplé…
Fin de la parte primera