
Camino, sendero lejano, no lo veo completamente
pero adelante, ¿es que oigo una música?
más pasos, y resuena aun más en mis oidos su hermosura,
y la voz dulce de un ser llena la brisa.
Luz más allá veo y las hojas caen con tierno movimiento, otro paso,
y la música llega a mis ojos,
he ahí al dulce músico, verso tras verso,
y aun no nota que lo observo,
encantador, sola palabra lo define.
La canción va a acabar, la música comienza a apagarse,
y de mis ojos nacen lágrimas, no entiendo
¿qué sucede?, oscuridad nuevamente,
y una nueva voz escucho, y dice
que he visto mi destino.
Entiendo, deje de oir la música, su dulce voz
porque tenía que acabar, porque los trazados del cielo así lo dijeron.
Y ahora aquí aun recordando tal amor.
Amigos mios, así se nos presenta la vida, nos da algo tan querido y nos lo roba cruelmente, ¿y qué podemos hacer ante esto? sobrevivir, con fuerzas sacadas del inframundo, del agua que escurre, del viento que viaja... cuidar nuestros pasos quizás permitan que no nos deslumbremos tanto con el encanto de alguien, los pies en la tierra debemos poner, y yo, lo siento tanto, nunca los tengo ahí.








