sábado, 25 de abril de 2009

Resumen de vida:


Detesto cuando el miedo se arrulla en mis tripas, es como si me congelara impaciente frente a los impulsos del momento.

No recuerdo exactamente como fue y dejé de extrañar su olor, o las ganas desesperadas de dormir a su lado, de mirar lo que escondían sus ojos, descifrar sus caricias o simplemente despertar a media noche en sus brazos.
La distancia, el tiempo, los días, el frío, las lágrimas y todo el esfuerzo se fueron fundiendo en la llama de ese “algo” que dejo de emitir sonidos.

Me congelo impaciente frente a los impulsos del momento.

Como las fotografías que no muestran errores, donde el brillo de mis ojos se involucran sutilmente en la dulzura de su boca, su boca que ya no besa, que ha dejado de ser dulce y que incluso en los sueños, cuando la busco y me busca, sabe amarga…

Del escape siniestro, imperceptible y silencioso: su cara, sus gestos, su perfil de ternura y todo lo demás que esclarecía mis sentidos y enmarañaba una a una, las desprestigiadas noches sin luna.

Desde ese entonces suelo bajar la vista, tragar los nudos que burbujeen en la garganta, negociar con las entrañas y arrimarme a la sombra.

Recuerdo cuando dije que quería que volviera la magia, que fuese como antes, juro que rogué de rodillas para que volviéramos a ser los mismos y yo dormir en tu regazo.

Me dijiste que por nosotros cambiarías, seríamos el uno para el otro como cuando vi tus ojos la primera vez y guardé tu perfume que aún puedo oler si cierro los ojos.

Siempre pensé que volverías, que vendrías heroicamente como en esas películas de dragones, princesas y caballeros… pensé que al fin pensarías en venir así, con tu espada a matar los demonios, como muchas veces imaginé que lo harías y tuve que derribarlos sola, esta vez pensé que lo harías sin rechistar, esperaba esa señal…

Soñé miles de cosas arropadas con tu nombre, la señal estaba inmersa en aquellos avisos de mi subconsciente, pero las mal interpreté.

Escribí algunas letras que por motivos racionales (conspirados por el mundo) jamás pudieron llegar a ti y me fui alejando y abrigando con miedo en otros brazos, hasta que llegó el otoño y el frío se hizo más intenso y mis labios se tintaban de morado cada vez que te esperaba en mi puerta, fueron días enteros, noches sin dormir, hasta que el cansancio, el frío y el olvido no permitían que llevara mis huesos hasta la puerta y dejé de hacerlo cada día, luego día por medio… una vez al mes.

Me ocupé de cobijarte para que ninguna palabra mía te hiciera mal, hasta que volviste y ya tus gestos no eran los mismos, ni tus manos, ni tus ojos, tus palabras eran duras y sin sentido, pensé que volvías herido por el tiempo que nos habíamos separado y te dije mi parecer con mucha tristeza, explicando que te quería de vuelta… y, sin una disposición de carácter explícito dejamos de hablar.

Te busqué entonces, recordando que dijiste una vez que con paciencia esperarías, que me amabas tanto, que era en ese entonces la mujer de tu vida, palabras que me dieron una noche en un sueño, una fuerza estremecedora de querer abrazarte de nuevo, pero ahí estaban esas señales mal interpretadas, cuando volvía para abrazarte, ya habías elegido tu camino, ya no era yo quien caminaba de tu mano y quedé inmóvil hasta sentir en abrazo frío de la agonía.

Mientras el corazón y tripas se envenenaban y apretaban en mi pecho comprendí que a pesar de que caminamos la misma senda, nuestras manos se soltaron bruscamente, alejándose a miles de millones de kilómetros de distancia. Ya estaba decidido.

No enumeré las razones ni me apropié de los motivos, por segunda y última vez te dejo libre, cerré mi puerta para no volver a esperarte con los ojos llenos de… de nada, ahora de nada.

Caminaré tan lejos como pueda, para evitar ver tus ojos, sentir tu olor y querer arrimarme en la dulzura de tu boca.

Y simplemente ir desapareciendo ante los ojos del mundo, cuando me consuma por completo, renacer de nuevo y mi vida a tu lado habrá sido un bello recuerdo que ya no traerá lágrimas ni pensamientos tortuosos.

Desde hace 16 horas comencé ese nuevo camino, donde tu nombre no me traerá recuerdos, ni rencor, ni amor, ni olvido.

Un camino que me hará encontrar el sabor de otros labios, la mirada siniestra de las noches de alcoba, el desenfrenado vicio y el despertar en la seguridad bajo la vista de un par de ojos felices a mi lado. Espero que mi caminante, así como el tuyo, sea de alma sincera y noble y capaz de curar con miel todas las heridas que nos hemos dejado.

"Un frío intenso, a ratos burlesco, creo que lo merezco, sí, sin duda lo merezco, aunque me ha dejado un vacío extraño que, espero se vaya llenando de a poco, con el sentimiento que sea, que no demore y que no esté allí para ver como se disuelve todo. --Es curioso, porque hace un par de días cuestionaba lo que tenía hasta ese entonces y era confuso porque, por un lado tenía un problema que pretendía resolver para ordenar mi futuro y por el otro lado una solución efectiva que no tiene futuro. Sin duda una ironía. -- No se trata de dar vuelta la página y olvidar, no pretendo olvidar, jamás. Sino un proceso que toma mucho tiempo para que se transforme en un bello recuerdo, como esos que uno guarda de la niñez."

Emprendo un nuevo viaje, la verdad es que no ha tenido planificación, ha sido de golpe y ha comenzado hace no más de 16 horas… no hay demonios, ni sentimientos de culpa, ningún tormento, extrañamente siento que nuevamente el mundo ha conspirado para que se dieran así las cosas, tomo de la mano y con fuerza a mi nuevo compañero, reconozco que con un miedo enorme, el miedo de equivocarme de nuevo, de que de verdad no tenga futuro, pero me siento bien, tengo ese nudo en el alma, pero me siento bien de su mano, sé que el tiempo y su cariño curarán esa herida.


De todos modos y como siempre, sin arrepentimientos, ni rencores, descanso en paz repitiéndome miles de veces "Las cosas pasan por algo"

2 comentarios:

Pamelissa dijo...

Qué tristemente hermoso, en verdad. No puedo decir más, me he quedado sin palabras, que bellas las tuyas.

Apadeva Bastis dijo...

Es así pasan por algo las cosas pero aunque dices que los caminos de ambos se separan no es tan así, aun hay elementos en común que los une, la relación cambia pero no muere. Ahora con los cambios de los últimos meses les deseo a ambos buen viaje, aun sigo en compañía de ambos, mis amigos.