Nos sentamos en la luz de mis sueños y heme aquí que no tengo pieza alguna, me siento como oveja sin contar de un desvelado, pero me armo de valor y le respondo a mí precario juego:
Si Dios no tengo ningún peón porque los mande a construirme un camino en donde la vida pueda dejar de correr, el único problema, bueno en realidad son ocho, es que me construyeron ocho caminos y no se cual elegir, las torres me obstruyen el pasado y el futuro, los alfiles sin razón en diagonal y paralelamente intentan besarse sin lograrlo por mas que avancen y mi reina y rey, tomaron un caballo y se alejaron de mis sentimientos y me dejaron aquí, hablándole a quien jamás me ha respondido, a quien no se nada solo que creo el mundo en seis días y al séptimo nos regalo el descanso de nuestros cuerpos para seguir trabajando con nuestras mentes.
Ya no le quiero hablar mas, que siga manteniendo un mundo al borde del caos, que siga lejos de mi alma que se destruye junto a una burbuja de mi baño, yo me ahogo en mi tina y revivo al tercer segundo que me falta el oxigeno, prefiero subir la escalera y leer el libro de mis desaires, el correr no ha sido la opción, pero hoy me detengo con miedo ante la grandeza de la muerte, aquí estoy, las campanas de mis últimos suspiros salpican mis labios.
Que fría son las hojas del bosque de mis recuerdos, lástima que la cálida realidad me arrastra nuevamente hacia el caballo veloz de la estrella fugaz que es la vida, tu vida, mi vida.
Soy el caballero negro en un blanco mundo de religión y placer.




